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THOU ART JOURNAL: JOHN LENNON AND BEATLES NEWS



"Las imágenes de Lucy in the Sky with Diamonds fueron tomado por Alicia en el País de las Maravillas. Cuándo Alicia está sobre el barco.. Compra un huevo, que se transforma en Humpty Dumpty. La mujer que sirve en la tienda se transforma en una oveja y el minuto después de reman en un barco de alguna parte y mí he tratado de visualizar la escena.. Imaginados de estar en un barco sobre el río.. con árboles de mandarina y un cielo de mermelada. También hubo la imagen de una mujer que un dia  habría venido a salvarme - una chica de los ojos calidoscópicos, venida por el cielo. Luego se ha descubierto que fue Yoko, aunque al tiempo no lo encontré todavía. Quizás haya debido llamarse Yoko in the Sky with Diamonds!"

 John Lennon

Soy yo el Morsa!

(sigue)

.... ¡Brillaba el sol sobre la mar!
Con el fulgor implacable de sus rayos
se esforzaba, denodado, por aplanar
y alisar las henchidas ondas;
y sin embargo, aquello era bien extraño
pues era ya más de media noche.

La luna rielaba con desgana
pues pensaba que el sol
no tenía por qué estar ahí
después de acabar el dia...
¡Qué grosero! --decia con un moh¡n,
--¡venir ahora a fastidiarlo todo!

La mar no podía estar más mojada
ni más secas las arenas de la playa;
no se veía ni una nube en el firmamento
porque, de hecho, no habict ninguna;
tampoco surcaba el cielo un solo pájaro
pues, en efecto, no quedaba ninguno.

 

La morsa y el carpintero
se paseaban cogidos de la mano:
lloraban, inconsolables, de la pena
de ver tanta y tanta arena.
¡Si sólo la aclararan un poco,
qué maravillosa sería la playa!

--Si siete fregonas con siete escobas
la barrieran durante medio año,
¿te parece --indagó la morsa atenta--
que lo dejarían todo bien lustrado?
--Lo dudo-- confesó el carpintero
y lloró una amarga lágrima.

¡Oh ostras! ¡Venid a pasear con nosotros!
requirió tan amable, la morsa.
--Un agradable paseo, una pausada charla
por esta playa salitrosa:
mas no vengáis más de cuatro
que más de la mano no podriamos.

Una venerable ostra le echó una mirada
pero no dijo ni una palabra.
Aquella ostra principal le guiñó un ojo
y sacudió su pesada cabeza...
Es gue quería decir que prefería
no dejar tan pronto su ostracismo.

Pero otras cuatro ostrillas infantes
se adelantaron ansiosas de regalarse:
limpios los jubones y las caras bien lavadas
los zapatos pulidos y brillantes;
y esto era bien extraño
pues ya sabéis que no tenían pies.

Cuatro ostras más las siguieron
y aún otras cuatro más;
por fin vinieron todas a una
más y már y más... brincando
por entre la espuma de la rompiente
se apresuraban a ganar la playa....

--Una hogaza de pan --dijo la morsa--, es lo que principalmente necesitamos: pimienta y vinagre, además, tampoco nos vendrán del todo mal... y ahora, ¡preparaos, ostras queridas!, que vamos ya a alimentarnos.

--Pero, ¡no con nosotras!-- grítaron las ostras poniéndose un poco moradas; --¡que después de tanta amabilidad eso sería cosa bien ruin! --La noche es bella --admiró la morsa-- ¿no te impresiona el paisaje?

--¡Qué amables habéis sido en venir! iY qué ricas que sois todas! Poco decía el carpintero, salvo --¡Córtame otra rebanada de pan!, Y ojalá no estuvieses tan sordo que, ¡ya lo he tenido gue decir dos veces! »

 

Rev. Charles Lutwidge Dodgson
alias Lewis Carroll

matemático, escritor, fotógrafo

 

--¡Qué pena me da --exclamó la morsa--
haberles jugado esta faena!
¡Las hemos traído tan lejos
y trotaron tanto las pobres!
Mas el carpintero no decía nada, salvo
--¡Demasiada manteca has untado!

--¡Lloro por vosotras!- gemía la morsa.
--¡Cuánta pena me dais!-- seguía lamentando
y entre lágrimas y sollozos escogía
las de tamaño más apetecible;
restañaba con generoso pañuelo
esa riada de sentidos lagrimones.

--¡Oh, ostras!-- dijo al fin el carpintero.
--¡Qué buen paseo os hemos dado!,
¿os parece ahora que volvamos a casita?
-- Pero nadie le respondía...
y esto sí que no tenía nada de extraño,
pues se las habían zampado todas.

-De los dos el que más me gusta es la morsa --comentó Alicia-- porque al menos a esa le daban un poco de pena las pobres ostras.
--Sí, pero en cambio, comió más ostras que el carpintero --corrigió Tweedledee-- resulta que tapándose con el pañuelo se las iba zampando sin que el carpintero pudiera contarlas sino, ¡por el contrario!
--¡Eso si que está mal! --exclamó Alicia indignada--. En ese caso, me gusta más el carpintero... siempre que no haya comido más ostras que la morsa.
--Pero en cambio se tragó todas las que pudo --terció Tweedledum. El dilema la dejó muy desconcertada.
Después de una pausa, Alicia concluyó: --¡Bueno! ¡Pues ambos eran unos tipos de muy mala catadura...!--

... vuelves atrás

Dibujos originales de Sir John Tenniel

 

Para convertirse en un Beatle hace falta humillarse completamente.... ha sucedido un poco a la vez, hasta cuando... te encuentras a hacer exactamente lo que no quieres con gente que no soportas... la misma gente que odiaste, cuando tuviste diez años.

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